Desde Santiago de Chile, una mirada crítica sobre cómo la desconexión entre gestión de riesgos y estrategia debilita la gobernanza. La nueva normativa global abre una oportunidad para redefinir el papel del auditor interno como agente de valor.
Introducción
En un contexto organizacional cada vez más volátil, regulado y éticamente exigente, el riesgo estratégico debería estar al centro de las decisiones. Sin embargo, en Chile persiste una desconexión crítica: la gestión de riesgos sigue anclada a lo operativo, y el auditor interno —clave en el fortalecimiento del gobierno corporativo— permanece fuera del debate estratégico.
Esta situación limita la efectividad de la gestión de riesgos, reduce la capacidad de anticipación, y debilita la resiliencia organizacional. Frente a este diagnóstico, el nuevo marco de Normas Globales de Auditoría Interna 2024 y el fortalecimiento de la ética empresarial ofrecen un futuro promisorio, pero requieren cambios culturales y estructurales urgentes.
Una desconexión estructural
En muchas empresas chilenas, la gestión de riesgos aún se limita a mapas de calor operativos, sin vinculación clara con los objetivos estratégicos ni con el apetito de riesgo corporativo. Esta fragmentación no es accidental: responde a una gobernanza que excluye al auditor interno del nivel decisional más alto.
Las funciones de auditoría interna siguen siendo vistas como reactivas, enfocadas en controles históricos, cumplimiento normativo y revisiones de procesos. Esto contradice el marco COSO ERM 2017, que establece que el riesgo debe integrarse con la estrategia y el desempeño, y que los riesgos deben ser gestionados en portafolio y no en silos .
El auditor interno fuera de la mesa
La nueva Norma 6.3 del IIA establece que la alta dirección y el consejo deben apoyar activamente a la auditoría interna y promover su acceso a información estratégica y su participación temprana en decisiones clave. En Chile, sin embargo, la función de auditoría continúa subordinada, sin independencia práctica ni mandato para incidir en la planificación estratégica o en la formulación del apetito de riesgo.
Esta exclusión limita el cumplimiento de la finalidad esencial de la auditoría interna: ayudar a las organizaciones a crear, proteger y mantener valor, proporcionando aseguramiento y asesoría basada en riesgos estratégicos.
Una oportunidad ética y normativa
Las Normas Globales 2024 colocan la ética y la objetividad en el centro del ejercicio profesional, exigiendo integridad, escepticismo profesional y coraje para informar hallazgos, incluso en entornos adversos. En paralelo, marcos como COSO ERM y COSO Antifraude refuerzan la necesidad de estructuras integradas para evaluar riesgos emergentes, como los de reputación, tecnológicos y de sostenibilidad.
Chile también avanza hacia una transformación legal con la inminente entrada en vigencia de la Ley de Protección de Datos Personales en 2026. Esto representa una oportunidad para que los auditores internos amplíen su rol hacia nuevos riesgos regulatorios y éticos, participando desde el diseño de políticas de cumplimiento hasta auditorías tecnológicas.
De la crítica a la propuesta
Reinsertar al auditor interno en el plano estratégico requiere una acción coordinada:
- Que el Consejo de Administración eleve el mandato de auditoría, asegurando independencia y acceso estratégico (Normas 6.1 y 7.1).
- Que los auditores internos fortalezcan sus competencias en gobierno corporativo, gestión de riesgos estratégicos y tecnología (Norma 3.1 y 9.1).
- Mayor conocimiento del negocio, salir del escritorio e ir al terreno, conocer desde adentro..
- Que las organizaciones alineen su gestión de riesgos con marcos internacionales como COSO ERM y el modelo de las tres líneas.
Conclusión: hacia una función estratégica del riesgo
Chile necesita evolucionar hacia una cultura de riesgos estratégicos. La sofisticación del entorno regulatorio, la presión ética y las nuevas Normas Globales demandan una función de auditoría interna posicionada como asesor estratégico, no como mero revisor de procesos.
El futuro está en la integración: entre estrategia y riesgo, entre ética y control, entre auditoría y dirección. Esa será la clave para crear organizaciones más resilientes, sostenibles y confiables.
Sobre el autor:
Roberto Castro Carreño
Socio – AA&C Group.
Firm member of IAPA International | International Board Member | Member of Audit Committee | MBA | MDGT |